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Pieza de la historia del baccarat

La historia del Baccarat, el juego de los aristócratas

Se desconoce con certeza el origen del Baccarat. En este particular, tanto Italia como Francia se adjudican su invención. Debido a esto, es considerado un juego de origen italo-francés, a pesar de que la versión con mayor aceptación se originó en Italia y, posteriormente, fue desarrollada en Francia.

Este peculiar juego de cartas está rodeado de un halo de lujo y refinamiento, por lo que ha sido considerado, desde su concepción y durante siglos, como el juego favorito de los aristócratas. Hoy en día es uno de los juegos de casino más populares y, gracias a esto, es disfrutado por jugadores de toda clase.

El incierto origen del juego

Existen muchas teorías divergentes con respecto a la invención de este juego, aunque la mayoría de ellas concuerdan que su aparición data de la Edad Media, durante la cual predominaba la práctica con una baraja de cartas del tarot e hizo su aparición por primera vez en las cortes reales de Europa.

Según los italianos, la invención data del año 1480 por un thaur de nombre Felix Falguirein, quien lo nombró baccarat y se inspiró en un juego etrusco conocido como ritual de los 9. Quienes defienden esta teoría, aseguran que fue el rey Carlos VIII quien, después de un viaje a Italia, llevó el juego a Francia.

Baccarat en vivo

La otra cara de la historia

Los historiadores franceses están en desacuerdo con la teoría del origen italiano del Baccarat. Ellos afirman que el juego tiene su origen en el hexágono, inspirado en el famoso juego del ferrocarril, sobre el cual recae también la invención del 21, mejor conocido hoy en día como blackjack.

Esta teoría se basa en las similitudes entre ambos juegos a pesar de que algunos elementos particulares la refuten. Lo cierto es que el baccarat, se expandió rápidamente por los reinos de Florencia, Génova y Nápoles desde dónde fue llevado a Francia, tras la invasión del reino por parte del rey Carlos VIII, según otras suposiciones.

Expansión a Inglaterra y al Nuevo Mundo

A pesar de la falta de consenso sobre la invención del juego, su expansión fue indetenible y desde Francia, pasó y atrapó a los ingleses. Fue tanta su influencia, que Ian Fleming después de aprender a jugar, creó al mejor y más famoso jugador del mundo, James Bond.

Con la expansión de Europa al nuevo mundo, el juego hizo su viaje por el océano y logró migrar hacia Norteamérica, Sudamérica y el Caribe donde fue adaptado a las culturas locales de distintas formas. De estas adaptaciones surgieron cambios en el juego y dieron pie a lo que hoy se conoce como baccarat americano.